Airear el colchón al sol en el balcón o la terraza

Ilustración de un paisaje

Un colchón pasa muchas noches cerrado bajo las sábanas y las mantas, y con el tiempo puede coger un olor a cerrado. Sacarlo un día seco al balcón o a la terraza le da la oportunidad de respirar. No hace falta mucho, solo elegir bien el día y prepararlo con un poco de cuidado, porque un colchón es pesado y voluminoso.

Antes de moverlo, pide ayuda a otra persona, ya que es fácil golpearlo contra el marco de la puerta o perder el equilibrio. Comprueba también que el suelo o el apoyo donde lo vas a dejar esté limpio y seco. Puedes extender una sábana vieja debajo o apoyar el colchón de pie contra una pared, para que el aire llegue por ambos lados. Cuida la seguridad en el balcón: no lo apoyes de forma que pueda caer a la calle.

Sol sí, pero con medida

Elige una mañana seca y con brisa. La humedad de la noche o una lluvia repentina pueden empapar el colchón, y eso es peor que no airearlo. El sol directo durante mucho tiempo puede desteñir la tela, así que no lo dejes todo el día; basta con un rato, dándole la vuelta a mitad de tiempo para que ambos lados reciban aire. Si el colchón tiene asas, úsalas para moverlo, y no lo arrastres por el suelo del balcón, que puede estar áspero.

Mientras el colchón está fuera, aprovecha para pasar la aspiradora con el cepillo suave por toda la superficie, incluidos los bordes y las costuras. No lo golpees con fuerza, porque eso puede dañar el relleno. Si ves alguna mancha, trátala con un paño limpio, ligeramente húmedo, y espera a que se seque bien.

Cuando vuelvas a meterlo, déjalo un rato en la habitación con la ventana abierta antes de cubrirlo de nuevo con la sábana. Así el colchón se enfría y termina de soltar cualquier resto de humedad. Con un poco de costumbre, esta pequeña tarea de temporada mantiene el dormitorio más fresco y el colchón en mejor estado. Y si el día no acompaña, no pasa nada: puedes airearlo dentro, con la ventana abierta y la ropa de cama retirada.